Curiosidades Navideñas del Mundo
● Japón – Navidad con pollo frito: En Japón, es tradición pedir un menú especial de pollo frito de KFC en Nochebuena. La costumbre nació en los años 70 gracias a una campaña publicitaria tan exitosa que hoy hay que reservar con semanas de antelación.
● Islandia – Trece “Papás Noel” y un gato gigante: Además de los 13 Yule Lads, existe el “Gato de Navidad”, un enorme felino mítico que, según dicen, se come a quienes no estrenan ropa nueva en Navidad. Por eso los islandeses suelen regalar prendas de vestir.
● Filipinas – Las luces más impresionantes: En la ciudad de San Fernando se realiza el “Festival de los Faroles Gigantes”, donde enormes lámparas de colores brillan al ritmo de música navideña. Algunos faroles tienen miles de luces y sistemas mecánicos muy complejos.
● Noruega – Escobas escondidas: La tradición dice que en Nochebuena las brujas salen a buscar escobas para volar. Por eso, algunas familias esconden todas las escobas de la casa… incluso las pequeñas para que nadie corra riesgos.
● México – Rábanos artísticos: En Oaxaca, cada 23 de diciembre se celebra la “Noche de los Rábanos”, un concurso donde artesanos tallan figuras navideñas en rábanos gigantes. Hay desde nacimientos hasta escenas cómicas.
● Ucrania – Telarañas de la buena suerte: Decorar el árbol con telarañas artificiales trae buena fortuna. La tradición nace de una leyenda: una familia muy pobre amaneció con el árbol cubierto por una telaraña que, al salir el sol, brilló como si fuera oro.
● Australia – Navidad en la playa: Dado que celebran en pleno verano, muchas familias se reúnen en la playa para hacer barbacoas. Es común ver a Papá Noel llegar en tabla de surf o en una moto acuática.
● Austria – Krampus, el lado travieso: Krampus, un personaje mitad cabra mitad demonio, acompaña a San Nicolás. Aunque hoy es una tradición humorística, los desfiles de “krampuslauf” pueden ser realmente impresionantes (y ruidosos).
● Italia – La Befana viajera: El 6 de enero, una viejecita llamada Befana lleva regalos a los niños. Viaja en escoba, está cubierta de ceniza y hollín, y a diferencia de Papá Noel, acepta vino tinto como agradecimiento.
● Groenlandia – Cenas “extremas”: Allí se preparan platos muy inusuales, como el “kiviak”: aves envueltas en piel de foca que fermentan durante meses. Es un manjar reservado para celebraciones importantes.
● Venezuela – A misa en patines: En Caracas, mucha gente va a la Misa de Aguinaldo… ¡en patines! La costumbre es tan popular que incluso algunas calles se cierran al tráfico para permitir el paso de los patinadores.
● República Checa – El zapato del destino: Las mujeres solteras lanzan un zapato por encima del hombro en Nochebuena. Si la punta apunta hacia la puerta, significa que el año próximo encontrarán pareja.
● Alemania – Coronas, cascanueces y galletas infinitas: Alemania es la cuna de muchas tradiciones: los mercadillos navideños, las coronas de Adviento, los cascanueces y las famosas galletas especiadas. Además, allí nació la costumbre del calendario de Adviento.
● Dinamarca – Platos especiales calmados: En Nochevieja, los daneses rompen platos contra las puertas de sus amigos para traerles suerte. Cuantos más pedazos encuentres frente a tu casa, más popular eres.
● Canadá – La dirección oficial de Papá Noel: En Canadá existe un programa postal donde se responden cartas enviadas a “Santa Claus, North Pole, H0H 0H0”. Miles de voluntarios participan cada año.
Historia cómica navideñaEl elfo que quería vacaciones
Había una vez un elfo llamado Pompón, encargado del Taller de Juguetes Ruidosos: tambores, trompetas, maracas… todo aquello que hacía perder la paciencia a Papá Noel. Pompón trabajaba tanto que un día decidió que necesitaba vacaciones navideñas, algo que, en la historia del Polo Norte, ¡jamás había ocurrido!
Fue a hablar con Papá Noel:
—Jefe, necesito descansar un poco —dijo Pompón—. Solo unos días… o semanas… o meses…
Papá Noel lo miró sorprendido:
—¿Vacaciones? ¿En diciembre? ¡Pero si este es el mes más ocupado del año!
Pompón contestó con orgullo:
—Precisamente, jefe. Yo descanso mejor cuando todos los demás están ocupados.
Papá Noel decidió darle una oportunidad y le asignó un nuevo trabajo: ¡probar los juguetes ruidosos! Desde aquel día, Pompón pasó horas tocando tambores, trompetas y maracas sin parar… y descubrió que era más agotador que su trabajo anterior.
Volvió corriendo a ver a Papá Noel:
—Jefe, he reflexionado… creo que ya no necesito vacaciones. ¡Nunca más!—
Papá Noel, sonriendo, respondió:
—Perfecto, porque los tambores no soportan otro día de música.
Desde entonces, Pompón sigue trabajando feliz en el taller. Bueno… feliz a ratos. Sobre todo cuando no suena ninguna trompeta.
Polo Norte s.n.